Si tu perro destroza zapatillas cuando no estás en casa, o cuando sales unos minutos y vuelves a casa encuentras toda la ropa por el sofá o la habitación, y tu perro pone esos ojitos diciendo “Yo no he hecho nada” pero sabes que ha sido él, en este artículo te explicaremos que es la ansiedad por separación en los perros.

La ansiedad por separación es un trastorno del comportamiento que lleva a los perros a manifestar conductas destructivas, exceso de vocalización y eliminación al quedarse solos.

Ocurre con frecuencia en animales jóvenes, debido al hiperapego que tienen por sus dueños y en los animales mayores especialmente debido a la perdida de capacidades sensitivas.

Cambios de domicilio, estancia en refugios o perreras, periodos postvacacionales o cambios familiares pueden ser causas de ansiedad.

Los animales con ansiedad por separación muestran agitación e inquietud cuando el propietario se prepara para salir ya que asocian conductas preparatorias como puede ser ponerse los zapatos, el abrigo o coger las llaves, con la partida inmediata. Cuando esto ocurre el animal adopta una postura corporal deprimida, sigue al dueño por toda la casa, pasea, jadea y saliva. Cuando el dueño se va, el perro ya está en estado de agitación y ansiedad.

¿Cómo puedo evitar que mi perro rompa cosas cuando no estoy en casa?

El tratamiento consiste en la aplicación de técnicas para modificar la conducta y en la prescripción de medicamentos específicos.

El primer paso consiste en enseñar al perro a relajarse mientras se realizan actividades que pueden llamar su atención, con el fin de reducir la ansiedad. Enseñar al perro a comprender que los dueños cuando salen de casa siempre vuelven y que debe estar tranquilo hasta su regreso. Para mejorar la conducta del perro hay que indicarle en qué momento se va a producir la salida:

  1. No prestar atención al perro durante los 30 minutos previos a la salida y a llevar a cabo las actividades de partida normales (arreglarse, buscar las llaves, ponerse el abrigo, coger la cartera, etc.). Habituar al perro ante estos estímulos ignorándolo y no saliendo a la calle, sentándose relajadamente.
  2. Dirigirse a la puerta de la calle y abrirla sin salir, cerrarla y volver a sentarse. Con esto engañamos al perro y lo desconcertamos
  3. Salir por la puerta, dejándola abierta, permanecer fuera sin moverse, regresar al interior, cerrarla y sentarse.
  4. Salir fuera de casa cerrando la puerta, abrirla y entrar inmediatamente. Acostumbrar al perro a quedarse solo, con la puerta cerrada, poco a poco.
  5. Al regresar a la casa, ignorar al perro hasta que se comporte de forma tranquila y relajada, entonces interaccionar a iniciativa del propietario.
  6. No castigar al perro por aquellas acciones que han tenido lugar en su ausencia.
  7. No limpiar las heces o la orina en presencia del perro.

Practicar todas las salidas de casa que sean posibles que duren menos de 10 minutos y una vez que el perro pueda aceptar las salidas a corto plazo (30 a 60 minutos), normalmente podrá tolerar bien intervalos más largos de tiempo (3 a 8 horas).
Es posible la prevención si durante el periodo sensible los cachorros son estimulados a socializarse con otros cachorros y con personas, ya que en esta etapa se desarrollan las conductas de autocontrol, desapego, respeto y señales de apaciguamiento frente a los adultos, y hay que favorecerlas.

Y tú, ¿has tenido problemas con tu mascota de este tipo? ¿que has hecho para solucionarlo? Cuéntanoslo!

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